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9 de junio de 2009

Las circunstancias cambiaron; nuestra fundación económica no ha cambiado

Por Susan Combs
Contralora de Cuentas Públicas de Texas

Ahora que la Legislatura de Texas se marcha de la ciudad, recordamos que circunstancias pueden cambiar rápidamente.

Hace solamente cinco meses, cuando los legisladores de estado se encontraban a punto de convenir, el Presidente Bush condujo su última conferencia de prensa, el espectáculo de los nuevos modelos de autos comenzó con gran entusiasmo en Detroit y un juez dictaminó que Bernie Madoff se mantendría fuera de prisión, por el momento.

Eso fue el 12 de enero, el día que cumplí con mis obligaciones como directora ejecutiva de las finanzas estatales y le anuncié a los legisladores de Texas que tienen un presupuesto 10.5 por ciento menos que hace dos años.

Mis funciones incluyen predecir el futuro—dónde se encontrará la economía de Texas durante los próximos dos años.  Afortunadamente, cuento con un excelente grupo de pronosticadores de ingresos públicos.

En enero, las repercusiones de la recesión global comenzaban a tocar a nuestra puerta y al Congreso aún le faltaba un mes para ratificar el Acta Norteamericana de Recuperación y Reinversiones.

Durante los siguientes cinco meses, más tejanos perdieron sus trabajos, aún cuando nuestra tasa de desempleo continuó seguido el resto de la nación.  La construcción de viviendas disminuyó pero, la tasa de nuestras ejecuciones hipotecarias se mantuvo al margen.  Los ingresos por los impuestos sobre las ventas bajaron de los dobles dígitos pero, nosotros ya esperábamos eso.

Los legisladores aprobaron un acto de las apropiaciones de $182.3 mil millones para financiar al gobierno estatal para 2010-11 — sin reducciones en nuestros servicios ni aumentar los impuestos. Y, estemos o no de acuerdo, lo hicieron con $12.1 mil millones en dólares federales del estímulo.

Igual de importante es que mantuvieron nuestro fondo de emergencias (Rainy Day Fund) intacto y se espera que el mismo aumente a $9 mil millones cuando se encuentren nuevamente de regreso en el 2011.

Lo más seguro es que lo necesiten.

Aún durante los buenos tiempos, nos esforzamos por pagar nuestros ingresos estatales con nuestros gastos. Pero, al ver lo que sucede en el país, Texas se encuentra en una posición envidiable.

Al contrario de California, no tenemos que considerar recortes presupuestarios de dos dígitos a pesar de los históricos subsidios federales.  Y al contrario de Michigan, no tenemos que intentar diversificar nuestra economía mientras que la pasada industria que dominaba en el estado lucha por sobrevivir.

Eso ya lo hemos hecho.

Texas se encuentra en una posición envidiable por las lecciones que aprendimos durante la crisis del petróleo en la década de los ochenta.

Hoy, nuestra economía es más diversa que la de México o Canadá. Y el fondo de emergencias fue instituido en respuesta a esos tiempos críticos de los ochenta.

Aún así, Texas no está inmune a la recesión global.

La bancarrota de Chrysler conlleva la eliminación de 50 concesionarios en Texas. Todavía estamos esperando para ver el impacto completo de la bancarrota de General Motors.  Nuestra tasa de desempleo puede aumentar antes de finalmente reducir.

A pesar de esto, Texas mantiene una diversidad empresarial que le permitirá recuperar a tiempo.

Las circunstancias han cambiado después del 12 de enero, pero nuestra fundación económica no ha cambiado.  Texas se mantiene básicamente sólido para sortear estos tiempos.

Como la directora ejecutiva de las finanzas del estado, la Contralora Susan Combs certificó el 8 de junio que el estado tendrá bastante dinero para apoyar el 2010-11 Acto General de las Apropiaciones.
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